" El poder utiliza, por lo demás, medios espectaculares para señalar su asunción de la historia (conmemoraciones), exponer los valores que exalta (manifestaciones) y afirmar su energía (ejecuciones). Este último aspecto es el más dramático, no únicamente porque activa la violencia de las instituciones, sino también porque sanciona públicamente la transgresión de las prohibiciones que la sociedad y sus poderes han declarado inviolables."

G. Balandier en su texto El poder en escenas (1992) parece que estuviese hablándonos de la realidad actual, donde se exhiben sin miramientos ni pudor unos mecanismos de control social y represión dignos de otras épocas. Todo ello, por el bien común y con un discurso de adulación científica bajo el que ampararnos como salida ante una crisis que va más allá de lo sanitario. Libertades individuales que se sacrifican pr la comunidad únicamente cuando al Estado le conviene. Es el caso de las elecciones catalanas convocadas en estos días y en donde la constitución de las mesas electorales está suponiendo algunos dolores de cabeza a nuestros dirigentes. Personas que argumentan ante esta pandemia nunca antes vista, su negativa a formar parte de esta teatralidad política por miedo al contagio. Miedo lícito que pone de manifiesto el bien asentado discurso institucional generado por la maquinaria informativa. El ciudadano tiene derecho a decir que no, y más en esta situación donde se le está prohibiendo salir de sus municipios y desplazarse el mínimo posible, cuando su única salida es al trabajo (quien no teletrabaja) y, ahora se le obliga a formar parte de la teatralidad electoral con la amenaza de represalias judiciales...No es una novela de P.K. Dick lo que aquí se escribe, es la realidad...

Paralelismos de la condición humana

"Durante la epidemia de la primavera del año 430 a.C, los atenienses descubrieron que el repertorio de prácticas mágicas del pasado carecía de capacidad explicativa suficiente para dar sentido a las crisis que se estaban produciendo en aquellos momentos. (...) La epidemia golpeó en primer lugar y de manera más letal al tejido social de la ciudad, destruyendo los rituales (...)"


R. Sennett, Carne y Piedra.
En estos momentos recurro a los grandes de la Sociología para tratar de vislumbrar cómo se llega a una situación social tan extraña. Ante un confinamiento quasi global, ¿dónde está el sentido crítico?
Norbert Elias, en su Humana Conditio, afirmaba que, el mundo tal como es en realidad, no se corresponde en absoluto con los deseos humanos. Cuando se dan cuenta de esto, muchos retroceden ante la verdad. Prefieren mecerse en sueños, en fantasías. 
¿Qué podría ser sino la avalancha de información que provoca internet en estos momentos? La pura evasión ante la realidad de que se nos está negando la libertad (ahora hasta de circulación). ¿Qué coste psicosocial tiene o tendrá esto?
Este mismo autor consideraba que la tendencia actual a rehuir del conocimiento de la verdad era nociva y peligrosa...
Ante una situación sin precedentes, las argucias a las que recurren las empresas de comercio electrónico no pueden ser sino tachadas de bizarras cuanto menos: "Repostería para el confinamiento", "Camisetas anti-virus -envío gratis!-", "50% descuento en remedios para reforzar el sistema inmunológico"...denigrante. La maquinaria consumista nunca cesa su incansable marcha hacia el despertar del deseo ajeno...

La alarma generada ante los acontecimientos es la consecuencia de una sociedad que, como Bauman asegura en su obra Confianza y temor en la ciudad, se ha organizado en torno a la búsqueda infinita de protección y al anhelo insaciable de seguridad. Seguridad que el Estado parece querer proveer con la base de ese deseo social.
Ante todo ello, el ciberespacio parece ser el verdadero domicilio de aquellos que lo defienden como modo alternativo de comunicación e interacción, y ahora pretenden dejar de lado las emociones complejas y contradictorias que puede provocar esta situación. Negando, de nuevo, lo que es realmente humano: la emoción. Cuidado...no olvidemos lo que somos.

A propósito de la STOPidez dominante

En unos días realmente difíciles de digerir, donde un virus hace estragos en la vida social, me viene a la mente  las palabras de Debord, a propósito de la estupidez que supone la banalización de una emergencia sanitaria como la que vivimos en estos días mediante el re-envio masivo de videos superfluos y estúpidos a través de los móviles y las redes sociales. Así, Debord  afirmaba que el espectáculo, considerado en su totalidad, es a la vez el resultado y el proyecto de un modo de producción existente. No es un suplemento al mundo real ni su decoración superpuesta. Es el corazón del irrealismo de la sociedad real. 
Poco más que añadir.

A propósito de Barcelona


Mantener el orden en la  convivencia supone dotar al propio sistema de ritos de rebelión como servomecanismos de retroalimentación negativa que vehiculen las presiones ejercidas por el propio sistema, por las propias estructuras. En un ritual los individuos son animados u obligados a sentir algo, algo socialmente pertinente, y que funciona como estímulo. En relación a éstos encontraríamos aquellos contrarrituales que lo que hacen no es sino generar un mecanismo termostático que libera las tensiones acumuladas que requiere el mantenimiento de un orden social determinado. Es por tanto, en un momento crítico de esta presión cuando surgen estos rituales de rebelión, estos contrarrituales. El rito captaría las energías que se desprenden de las situaciones desorganizadas y conflictivas a fin de convertirlas en positivas, haciendo de lo que es provocador de enfrentamiento y desgarramiento social, un factor de reconstrucción y cohesión (Balandier, 1997).


Si, como decía Ortega y Gasset (2002), “la forma de presión social que es el poder público funciona en toda sociedad”, tendríamos que entender que es la propia comunidad la que busca mantener un equilibrio en su realidad y esa búsqueda también implicaría tratar de encontrar mecanismos que garanticen ese equilibrio. Si el ritual es un mecanismo al servicio del control social, entendido éste como el control de la sociedad ejercida desde la propia sociedad, en donde se produce una presión ritual constante que garantiza dicho orden; entonces es indispensable que esta presión sea aliviada mediante otro tipo de rituales. Así pues, desde esta perspectiva se entiende y se espera que acontezca una desobediencia ritualizada.

Foto de Jordi Borrás


La odisea generacional o la putrefacción de la clase obrera

La conocida modernidad líquida de Bauman pareciera tornarse ya en gaseosa. El salto generacional desde aquellos que en la época de la transición española trabajaron por una sociedad más justa y mientras hacían su dinero gracias al trabajo, hasta la actualidad donde como Maalouf sostiene se produce una modernidad impuesta a la fuerza que mantiene a una generación posterior con ocupaciones y trabajos precarios, ha generado un modelo en donde nunca es suficiente la formación que cada cual ha ido cultivando, y no es ésa una manera de mantener al personal laboral reciclado o actualizado, sino que actúa como un filtro selectivo dado que no se sostiene de ningún modo este estado del bienestar que proclaman las clases políticas.

El mercado inmobiliario, sostenido por todos, los que especulan y, los que no tienen más remedio que entrar por el ojo de la aguja de las abusivas condiciones si quieren tener un techo, se encuentra en un momento de fragilidad según sostienen algunos expertos. Esta vez ha sido la demanda de alquileres que ha generado una burbuja que muchos hinchan a pulmón vivo. Las grades ciudades exportan su modelo hacia las periferias y ello genera el mismo efecto de ahogo en los arrendatarios aunque desde sus ventanas se vea el verde de la montaña o el gran azul del mar. Éste no es sino uno de los efectos de este salto generacional, en donde los propietarios actuales -pertenecientes a esa época de transición española- viven de las rentas que les generan las propiedades que a bien pudieron adquirir en un momento en el que el mercado lo permitía. Hoy, como hormigas al azúcar, nos convencemos de que esto es lo que hay y aceptamos cualquier abuso en este aspecto, ya sean los precios o las condiciones. 

Pero una situación así es poco sostenible desde el punto de vista psico-social, puesto que la base de los sueldos no fluctúa al alza como lo hacen las tarifas de alquiler. Es posible que por ello, cada día más personas estén medicadas con antidepresivos (somos segundo país del mundo en su consumo) o los trabajos en negro y sobre negro estén en máximo auge.

La vergüenza de esta situación y el encogimiento de hombros colectivo es un riesgo muy alto en la salud colectiva de nuestra sociedad. Y eso no se cambia ni con seriales nocturnos ni con drogas, se cambia con voluntad social férrea, que ya no política, ellos están muy entretenidos dando vueltas a su rotonda de propuestas de gobierno.

Los acontecimientos en España de los resultados electorales andaluces ponen de manifiesto aquello que Alice Miller, en su obra Por tu propio bien comentaba en referencia a lo que supuso el surgimiento de la extrema derecha alemana capitaneada por A. Hitler. Fue una cuestión de adiestramiento y educación de la población, en donde los pedagogos de la época abogaban por el castigo físico, la privación del placer y el adiestramiento puro y duro. Cada pueblo tiene su narrativa y no nos asombremos de lo que acontece ahora cuando hace años que se generan ciertos discursos noeliberales basados en la competitividad y el individualismo...

Homogeneidad diversa

Un anuncio de una multinacional https://www.youtube.com/watch?v=grTQHDlcI2w, nos ha evocado las palabras de Byung-Chul Han, que en su libro La expulsión de los distinto comenta: "La diversidad sólo permite diferencias que estén en conformidad con el sistema. Representa la alteridad que se ha hecho consumible. Al mismo tiempo, hace que prosiga lo igual con más eficiencia que la uniformidad, pues, a causa de una pluralidad aparente y superficial, no se advierte la violencia sistemática de lo igual."
La barbaridad que supone esta campaña navideña, tratando de homogeneizar a las familias, buscando la debilidad, la lágrima fácil y la compasión hacia un tipo de familia burguesa que no duda en tener la pulsión del consumo como modus vivendi para llenar sus espacios de encuentro familiar. La pervesión es absoluta.
Otro ejemplo https://www.youtube.com/watch?v=5egLxg_7mg0, nos muestra perfectamente cómo el marketing emocional ya forma parte de las estrategias de mercado. Lo realmente grave es que tenga que mostrarnos la misma multinacional que nos incita al consumo cada día y mantiene viva esa misma pulsión, la pasta de la que cree y nos hacen creer que estamos hechos.

Violencia, género y educación estética

Actualmente parece que asistimos a un debate y una preocupación que, realmente no deja de ser superficial. Los hechos son que los delitos sexuales crecen mientras su tratamiento se realiza desde la mayor de las superficialidades. Ya sabemos las tretas de los masss-media en este sentido.

¿Cómo es posible que no nos hayamos planteado como sociedad de dónde viene este auge de este tipo de delitos? 
Mi respuesta es que se encuentra en la base de una cultura estética machista, discriminadora y brutal hacia la construcción de las relaciones de pareja.  
Una cultura débil se acaba apropiando de aquellos aspectos de otra que cubren los huecos que no puede cubrir por sí misma. Así el reaggeton se ha colado sutilmente en la vida de los europeos como símbolo de la fiesta, la vida fácil y la sensualidad. 

Mientras muchos se llevan las manos a cabeza con casos mediáticos como el de la manada, esas mismas personas que se asombran suben el volumen de sus radios a ritmo de letras obscenas y descalificatorias.  Les muestro algunos links como ejemplo, en donde la palabra perra, muñequita o mamita campan a sus anchas a través de esas melodías repetitivas y pegadizas.


Son ejemplos más extremos aunque los hay más sutiles que se van colando en la cotidianeidad de la cultura mediática.
En definitiva, son ejemplos de la cultura estética que transmitimos los adultos y que generan una determinada visión del mundo, del sexo y de las relaciones, además del respeto, si lo hubiera...

No nos extrañe que las consecuencias de todo ello sea la descalificación, la obligación y la humillación hacia la mujer con todos los matices posibles, pero los hechos hablan igual que estas letras...

Urge un replanteamiento de la cultura estética en este país, además de una apuesta por la educación de calidad donde los referentes culturales nos lleven a valores positivos.

Aprovechando que entra el verano...homenaje a la terreta


Allà on el món s’explica en diminutiu,
on plora la collita del secà i del regadiu, 
plou amb burrera, però sempre baixa buit el riu,
i una bandera talla com arma de doble fil.  
Vivim la vida de gaidó, acabareu com el pelletes a Alcoi. 
Del Mondúver al Penyagolosa i el Benicadell
el poble serà un martell o un pes mort. 
Vinc d’on van voler fer una falla, terra de foc i de sal,
on la metralla travessava i rebentava els cristalls, 
on les muntanyes baixen escalonades per lluir bancals
que donen alegries penes i menjar.

Vinc de les platges horteres sostingudes amb deutes brutals
de microclima i macroestafa, trist i real,
roders que repartien, herois de veritat,
segrestadors de La Marina i del Comtat.
Taronges i olives, cirera i raïm,
netes de morisques, fills de mallorquins,
on no para la festa fins dimecres que comença i
tots els problemes es dissolen en anis. Tenim
una cova de lladres en cada ciutat,
molt d’aprofitat per metre quadrat..
Una costa traida, un desig de fugida 
amb un tren cap al nord que no arriba...
Camps abandonats, qui vol llaurar podent ser ric?
guiris reballats, passa la vida..

Letra del grupo ZOO