Vergüenza torera mientras el sol calienta...


"Podemos decir que no, pero va a ser que sí
Vergüenza Torera
Montan la barraca y venga tiroriro
Y toma traca y daca y luego yo no he sido
Es evidente, mienten
Continuamente mienten
Es evidente, mienten.
Continuamente mienten,
Aunque revienten.
Montan la barraca y venga tiroriro
Y toma traca y daca y luego yo no he sido
Qué pena, qué frustración, qué triste porvenir
Serena desilusión, ¡qué mierda de país!
Es evidente, mienten.
Continuamente mienten,
Aunque revienten, mienten... mienten."

Rosendo Mercado
Para NO olvidar las bondades de esta Europa de unos pocos...
Llegamos a un punto social en donde lo último en la necesidad de la pertenencia al grupo es un absurdo juguete -discúlpenme por utilizar este nominativo porque ni siquiera tiene la utilidad del juego- que da vueltas  llamado spinner. Lo llevan los niños pero también los adultos, o adultescentes como diría Eduardo Verdú en su libro del mismo nombre. Sus ventas logran récords ya previstos. Lo interesante de este pedazo de plástico es su absoluta inutilidad. Si bien hemos visto muchos de estos juguetes, todos guardaban relación con alguna proeza o con alguna área de nuestras vidas: las canicas con la puntería, la peonza con la pericia del equilibrio, el cubo de Rubik con la geometría y los algoritmos, las pulseras de colores con la suerte y el azar, etc. Se trata de una hélice que da vueltas entre los dedos pulgar e índice, sin más.
Se nos informa que fue un bondadoso invento de una madre a su hija autista, que no pudo renovar la patente y ahora el gran gigante del consumo se apropia de él y se nos vende como anti-stress. Nótese cómo el marketing hace estragos con el mundo infantil, tan necesitado de aliviar su estrés con estos pequeños talismanes.
Así que aquellos vendedores de humo, que ya ni se ocultan, están haciendo su agosto con la ignorancia y vacuidad de aquellos que adquieren este plástico. Es curioso el desconcierto que provoca, puesto que es algo que no es en realidad nada. ¿Alguien se ha quedado horas y horas mirando un ventilador? Parecería extraño, aunque quizá el efecto que genera su brisa fresca pueda hipnotizarnos durante algunos instantes. El spinner es la prueba de cómo está el panorama de las nuevas generaciones, a las que se les genera cualquier tipo de necesidad, sin importar hacia dónde va y qué provoca o estimula. 

                                                                imagen de diarioinformacion.com

La exhibición de lo burdo como escenario social



Hace no muchos años, la intimidad formaba parte de los interiores de las casas. Era en los comedores, en las salitas, en los lavabos donde las personas se mostraban como eran, con libertad. Todo quedaba en un secreto de puertas hacia adentro. Las casas eran pequeños tesoros de intimidad. Y la puerta era lo que separaba lo público de lo privado. Puertas de roble, de cristal, con pestillo, blindadas o no pero al fin y al cabo ejercían su papel fronterizo entre lo propio y lo ajeno.

Hoy día la puerta ha transmutado en un dispositivo móvil donde se airean las conversaciones privadas a diestro y siniestro: en el tren, el autobús o en la calle. Cuesta encontrar la diferencia entre lo público y lo privado. Además se comparten referentes y referencias que se extienden a través de las redes, con la falta de juicio y crítica. Siempre se está dispuesto a caer en la necesidad de sentirse rodeado de lo mismo para aquellos que se creen diferentes. Es la era de los estándares de consumo, del logaritmo que nos guía...

En fin, si  antes la vecina del quinto era tildada de ordinaria por sus gritos y conversaciones por el patio de luces. Al menos ella ejercía una función formativa y mostraba sus frustraciones a modo de griterío. Pero hoy ya ni merece atención puesto que vivimos rodeado de modelos muy parecidos o incluso aún más burdos y nos hemos acostumbrado a ello. El buen gusto, la discreción o incluso la humildad son valores de otra era en manos de otros héroes…
"Estamos llegando a un punto en que la 'personalización' de Internet nos muestra lo que los algoritmos de determinadas empresas consideran que nos gustaría ver...Pero sin preguntarnos nunca y para nada. (...)¿es bueno que la información a la que acceden los niños y adolescentes en sus buscadores sea decidida por unos algoritmos creados por una empresa, que les va a mostrar lo que cree que ellos deben ver en función de sus supuestos gustos? ¿Y si los padres/madres y educadores cosideramos que deberían acceder a una información no sesgada? ¿Y si consideramos que Internet debería ser un sitio donde descubrir lo plural que es el mundo?"

Gillermo Cánovas, Cariño, he conectado a los niños.

La polarización del mundo como modelo de escenificación pedagógica


Es en aquellos modelos polarizados, donde el bien y el mal, lo blanco y lo negro, lo deseable y lo indeseable, se convierte en el escenario donde adiestrar la mirada de las nuevas generaciones, domesticar sus mentes. Se da por sentado que eso es lo que debiera ser, sin generar una mirada relativa hacia la existencia, donde domine el conocimiento.
Nos rodea un positivismo absurdo, en donde las frases y mensajes absolutos generan una mirada sobre la vida llena de anclajes hacia lo único deseable, tornándolo necesario para vivir. Se genera un mundo anhelado, se homogeneiza la existencia. La comunicación se torna relativa ante la cantidad de mensajes por minuto en las redes sociales. No existe el tiempo de gestionar las emociones porque no es necesario. Y ahí es donde surge la necesidad de recurrir a esos anclajes lingüísticos llenos de positivismo.  Son aceptados, sin más y son deseados, guiando además nuestras emociones.
La polaridad crea la selección social natural de este modo. Están los que adiestrados en este modelo hacen éste sea normativo. Y están los que la polarización ha castigado al exilio, al margen, a la no pertenencia, y por ello son considerados desde extraños hasta peligrosos.
Sin duda esta cosmovisión polarizada no ayuda a generar conocimiento en las generaciones venideras, ni toma de decisiones basadas en la propia voluntad. Se encuentran sumidas en el caos de la comunicación digital como única manera de socialización y están siendo adiestradas en este absurdo positivismo.
Lo genuino es relegado a la liminalidad, al margen, a aquello que no pertenece. Es el apogeo del pensamiento único, que no cesa. Todo conforma una argamasa social cuya ansiedad es apagada en base al consumo global.
El combustible del sistema del pensamiento único proviene de la retroalimentación entre consumo y adiestramiento.
Los espacios sociales lo son porque lo dicta el sistema, no por generación espontánea, ésos son rápidamente neutralizados para no generar otra cosa que no sea pensamiento único: más combustible. Son espacios de exhibición comercial. Consumes: eres.
Las redes se han convertido, gracias a quienes trabajan en ellas, las idean, las crean, las pagan, las consumen; en el núcleo de la maquinaria. Allí es donde se genera la polarización, lo global como deseo. Los algoritmos del Big Data son los que guían nuestros deseos y emociones…No ya la voluntad propia.

Aquello que es inclasificable pertenecería al estrato de lo romántico e incluso se recurre a ello como expedición a lo desconocido. Fines de semana románticos, experiencias campestres, vida rural por un día, etc; son numerosos ejemplos. Sería interesante hacerle saber a un campesino que sus congéneres citadinos lo ven como una atracción de feria. 
La dificultad estriba en cómo generar conocimiento en los niños y adolescentes con las mismas herramientas, pautadas, estudiadas y medidas que ofrece el sistema. Imposible. Quizá sea el espejismo de las nuevas pedagogías que venden un holograma de todo esto. Nuevas pedagogías mesiánicas que anuncian posibles nuevas rutas a viejos destinos: disciplina y productividad que sacrifican creatividad y consenso.
 Ciertamente, una manera de generar preguntas en el individuo y que lleva a crear tejido social es trabajar con y por el otro, conocer con quien se comparte; crear espacios de verdadero encuentro que aboquen al surgimiento de ideas. La energía surge del choque también y, de paso, ayuda al conocimiento de la vida desde la experiencia con el otro.
No es ninguna solución, sino un camino auténtico en donde crear apoyo social, que es del que podría valerse el individuo para crecer. Si nos construimos en base al otro, conozcámoslo y creemos juntos, crezcamos juntos.
El adiestramiento y la formación no son modelos colectivos, sino de colectivización de una única manera de conocer la vida, dictada por un ente superior, sea el que sea. Ya bien lo sabe y aplica desde hace siglos la religión, encargándose de aglutinar las incógnitas y miedos humanos guiándolos en la dirección deseable.
¿Qué ocurriría si esa guía proviniese del núcleo del entramado social? Las experiencias nos dicen que ya desde el neolítico la apropiación de saberes llevó al poder y con ello, se instauró esa necesidad de guía para la colectividad, y fue también así que surgió la colectividad como ente, que dirigiría sus pasos hacia lo deseable.

En el siglo que vivimos pareciera que existe una mayor fuerza en cuanto al adiestramiento de esa fuerza social, vuelve el neolítico de las mentes, guiadas por el consumo…

Gurús mediáticos

Ya en el ocaso del Neolítico, cuando el conocimiento comienza a ser fuente de poder, comienzan a surgir los cabecillas de los grupos. Es la historia la que nos ilustra sobre cómo esta figura ha ido in crescendo a lo largo de los siglos. Aquellos que nos guían, que nos hacer ver, que nos revelan lo que ellos desean, que alumbran las vidas y que nos sacan de ese estado liminal al que hacía referencia Victor Turner cuando aún no se es ni una cosa ni otra,; siempre han sido los que han conectado con nuestro desamparo interior valiéndose de él para dominarnos. 
En la actualidad están por todos lados, dado que el pensamiento único goza de su máximo apogeo. Están en las nuevas doctrinas pedagógicas, donde los gurús visionarios plantean un itinerario formativo basado en el niño mientras recurren a teorías más basadas en el esoterismo que en realidades sociales cotidianas. Están en los grupos sectarios de la new age, donde desvelan los secretos de la energía cósmica universal por estadios que el individuo debe conseguir a base de esfuerzo personal semiterapéutico (si Levi-Strauss levantara la cabeza con su teoría de la eficacia simbólica se cargaba este chiringuito que a tantos hipnotiza), lágrimas (siempre compartidas y sugestionadas) y una cuantía de dinero, que no falte. No hay partida que no requiera monedas...
Están en los medios de comunicación caracterizados de tertulianos que iluminan nuestra sed de saber, sea lo que sea que se tenga que saber. Porque pareciese que necesitamos saber de todo, aunque sea mal.
Todo ello  aparta al conocimiento compartido, donde la red social genera aquello que le es útil para conocer el mundo. Si bien siempre hemos necesitado de aquellos que conecten lo vivido con lo desconocido, pareciera que nos estamos olvidando de vivir para tener que estar pendientes de lo que está siempre por venir...

Sobre la mirada hacia lo ajeno

La construcción social de lo ajeno, de lo que no nos pertenece o no consideramos nuestro y, a la misma vez, es sospechoso, peligroso sino más bien digno de desconfianza; es un hecho que en la actualidad goza de un estado de florecimiento feroz. La actual política de Estados Unidos o los actos terroristas perpetrados en Europa, ayudan a generar esa visión maligna de aquel que siempre está al acecho y se construye como al margen de una sociedad instalada en el bien común, la democracia occidental y el bienestar. Un bienestar creado y alimentado desde la domesticación de las masas por las grandes corporaciones y los grandes acuerdos económicos internacionales. 
Siempre que hay un grupo dominante, se genera la amenaza para perpetrar cierto orden y un estado deseado. Así se construyen los prejuicios, el racismo y el rechazo a aquello que no pertenece al grupo, que no es digno. La globalización comercial (la única globalización real), ha generado el falso espejismo de un estado global donde la democracia se erige como única manera de guiar a la sociedad hacia el bien, rechazando otras posibles formas de articulación del deseo social. De ahí que las políticas estadounidenses se hayan instalado en el aprovechamiento  vampírico de las riquezas naturales, arrasando cuan país fuese necesario. Basta con echar una ojeada a los escritos de Noam Chomsky sobre este aspecto y su análisis sobre Nicaragua, Guatemala o El Salvador. 
Seguimos perpetuando aquellos prejuicios que hacen ver al otro como amenazante y eso siempre se consigue a base de crear un discurso que resuene en las mentes de la clase trabajadora en los períodos de crisis económicas. Por eso aquellos ejemplos de países que llegar a plantear un modo de vida cuya democracia auténtica genera autosuficiencia en la gestión de los recursos, consenso social o articulación de un discurso basado en la justicia social; son modelos que se han de exterminar desde las estrategias globales llevadas a cabo por el gigante norteamericano y sus secuaces. Y si para que eso suceda se han de llevar a cabo estrategias de terror, bienvenidas sean.
La vacuna bien podría estar en manos de la educación, desmontando falacias e ilustrando sobre las realidades que mueven el mundo. Porque esta construcción hacia el otro no cesa, la vemos en el cine, en la prensa, en la publicidad, ...nos inunda. De ahí que se haga necesario bombear esa marea con conocimiento.  
"Agotados por el trabajo, horrorizados por el paro, angustiados por el porvenir, hechizados por la televisión, aturdidos por los tranquilizantes;los ciudadanos sufren un adoctrinamiento constante, invisible y clandestino.¿Pueden contar con la prensa, con ese recurso del ciudadano que a veces es llamado cuarto poder y que, tradicionalmente en las democracias, tiene por función principal desvelar la verdad y proteger a los ciudadanos contra los abusos de los otros tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial)? De hecho, para decirlo llanamente, no."

Ignacio Ramonet, Pensamiento único y nuevos amos del mundo.
"El rebaño desconcertado es un problema. Hay que evitar que brame y pisotee, y para ello habrá que distraerlo. Será cuestión de conseguir que los sujetos que lo forman se queden en casa viendo partidos de fútbol, culebrones o películas violentas, aunque de vez en cuando se les saque del sopor y se les convoque a corear eslóganes sin sentido, como Apoyad a. nuestras tropas. Hay que hacer que conserven un miedo permanente, porque a menos que estén debidamente atemorizados por todos los posibles males que pueden destruirles, desde dentro o desde fuera, podrían empezar a pensar por sí mismos, lo cual es muy peligroso ya que no tienen la capacidad de hacerlo. Por ello es importante distraerles y marginarles. (..)

La cuestión central, volviendo a mi comentario original, no es simplemente la manipulación informativa, sino algo de dimensiones mucho mayores. Se trata de si queremos vivir en una sociedad libre o bajo lo que viene a ser una forma de totalitarismo autoimpuesto, en el que el rebaño desconcertado se encuentra, además, marginado, dirigido, amedrentado, sometido a la repetición inconsciente de eslóganes patrióticos, e imbuido de un temor reverencial hacia el líder que le salva de la destrucción, mientras que las masas que han alcanzado un nivel cultural superior marchan a toque de corneta repitiendo aquellos mismos eslóganes que, dentro del propio país, acaban degradados. Parece que la única alternativa esté en servir a un estado mercenario ejecutor, con la esperanza añadida de que otros vayan a pagamos el favor de que les estemos destrozando el mundo. Estas son las opciones a las que hay que hacer frente. Y la respuesta a estas cuestiones está en gran medida en manos de gente como ustedes y yo."

Noam Chomsky, El control de los medios de comunicación.

La amnesia dirigida

"Es la desigualdad ante la ley la que ha hecho y  sigue haciendo la historia real, pero a la historia oficial no la escribe la memoria sino el olvido. Bien lo sabemos en América latina, donde los exterminadores de indios y los traficantes de esclavos tiene estatuas en las plazas de las ciudades, y donde las calles y las avenidas suelen llamarse con los nombres de los ladrones de tierras y los vaciadores de arcas públicas."

Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés.